Con mi anterior artículo del blog, compartí una visión de mis herramientas digitales de trabajo diario.
Hoy hablamos del hardware que pone a disposición esas herramientas digitales.
En nuestro día a día, las estaciones de trabajo con su software y sus sistemas operativos son simples auxiliares técnicos que deben funcionar a la perfección.
Ahora ha llegado un nuevo ordenador: un M1 iMac de Apple. La nueva generación M1 ya ha generado suficiente atención en el plano técnico; no necesito preocuparme por el rendimiento ni por las especificaciones.
Lo más importante es el pequeño y subestimado efecto secundario: el color. Elegí el amarillo. Un rayo de sol en mi lugar de trabajo. Sencillamente es un placer mirar este ordenador.

A menudo subestimamos el efecto del diseño en nuestra vida cotidiana.
Para mí, esto da lugar a un viaje en el tiempo muy especial.
En 1999, Apple había captado aún más atención con una gama de colores cuando el primer iMac llegó en cinco colores distintos en la Revisión C, una pequeña revolución en aquella época.

Como director de TI de una agencia de publicidad, yo tenía entonces más en mente el componente técnico y veía la oportunidad de sustituir los Apple Performa utilizados en asesoría y asistencia. Próximos pasos:
- Crear el plan de proyecto para la reconversión
- Identificar las necesidades técnicas
- Obtener la aprobación del director financiero para seguir adelante con la implementación
Matemática de aprovisionamiento simple: 30 iMacs nuevos, cinco colores disponibles, seis ordenadores por color. Perfecto. Pedido al distribuidor y a esperar la entrega.
Entonces llegó EL día de la entrega: 30 grandes cajas con los iMacs pedidos en la combinación de colores correspondiente.
Comenzó una etapa maravillosa con los compañeros, aunque de forma diferente a como yo esperaba. Su agradecimiento por la nueva equipación técnica quedó a veces eclipsado por la pregunta de vital importancia: el color correcto.
Una trampa inesperada. ¿El color no es relevante? Oh, sí que lo es.
La esencial cuestión del color socavó mi plan de proyecto para el cambio de ordenadores; eso sí, garantizó una rica comunicación en el lugar de trabajo.
Se llegaron a compromisos de color sin perder de forma permanente el buen ambiente laboral. Las prioridades las marca a veces el color real, no solo el color de estado.
Y ahora, de vuelta al presente. Apple ha vuelto a dar este notable paso. Los iMacs de nueva generación vienen en los colores del arcoíris del antiguo logotipo de Apple y recuperan ese pequeño e importante toque de emoción. En este caso, todo salió bien: pudimos elegir individualmente nuestro color de antemano ;)
Gracias, Apple, por un nuevo toque de color en el lugar de trabajo.
Hoy planificaría el proyecto de renovación del puesto de trabajo con Merlin Project, manteniendo la elección del color como riesgo en el punto de mira.
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